Falso dilema

“Si no eres parte de la solución, eres parte del problema”
Vladimir Illich Uliánov -Lenin-

Es sin duda una frase rotunda, efectiva, memorable. Repetida por multitud de líderes políticos, sindicales, sociales… en la prensa, en la radio, en la televisión.

El 20 de septiembre de 2001, 11 días después del ataque a las Torres Gemelas (World Trade Center)  George W. Bush dijo en su discurso ante la Sesión Conjunta del Congreso y Senado de los Estados Unidos dirigiéndose a los líderes mundiales: 

«O están con nosotros o están con los terroristas”.

Ambos son ejemplos “de libro” de la falacia de “falsa dicotomía”, “falsa disyunción”, “falso dilema”, “falacia del tercero excluido”, “falacia de blancos y negros”…
Llevado al extremo más elemental, “O estás conmigo o estás contra mi”
Binario: lo uno o lo otro

¿Por qué son falacias?
Por que ocultan que hay más alternativas de las que realmente proponen, con la finalidad de manipular.
El mero hecho de plantearlo como una dicotomía, planteando un dilema y eludiendo mostrar otras posibilidades, es en sí una manipulación.
Ni las opciones propuestas abarcan todo el abanico de posibilidades ni tan siquiera deban ser necesariamente excluyentes.
La artimaña consiste en plantear un silogismo disyuntivo – modus tollendo ponens – (que es una forma válida de argumentación filosófica): o a o b, pero no ambas, y si optas por una, renuncias a la otra.
Las falacias no son mentiras, sino argumentos revestidos de una lógica formal aparente, pero de la que en realidad carecen, con la finalidad de parecer irrefutables y por tanto manipular.
Manipular en este caso es forzar una toma de decisión en un sentido, o favorecer un estado de opinión.

Durante el inicio del Covid, se produjo un gran debate (falso dilema): Salud o Economía y ese dilema absurdo se reprodujo en multitud de países.

Los temas políticos son especialmente susceptibles de ser manipulados con “falsos dilemas”. Los motivos son obvios, detrás hay votos y por tanto poder:
Si YO no gano las elecciones estamos abocados a la peor de las crisis posibles.

El Estado que todo lo vigila, justifica el control en la dicotomía entre seguridad y libertad

Respecto a la inmigración o se cierran las fronteras o “café para todos”, respecto a los impuestos, respecto a la sanidad, la investigación, la educación, el ejército…

Pero también se aplica en nuestro día a día. Siempre que alguien pueda ganar algo, hará uso consciente o inconsciente de esta estratagema.
Las empresas que están detrás de la publicidad, intentarán venderte algo: Persigue tu sueño o vivirás el resto de tu vida de forma anodina
Tu amigo te intentará convencer de que si no eres vegetariano te conviertes en un asesino de animales.
Los medios de comunicación nos transmiten la idea de que o triunfas o fracasas, sin medias tintas
¿Nunca has oído “puedes venir con nosotros o puedes quedarte solo/a toda la tarde sin hacer nada”?

Pues lo dicho: ¿Me lees o prefieres seguir en la ignorancia?

El cien

Independientemente de mi formación, que es en psicología, casi siempre he desarrollado mi trabajo en el mundo comercial.
Actualmente lo hago en Corinto como GPV para Lowi, que me encanta.
Pero también desde hace muchos años dediqué y dedico algún que otro esfuerzo a formarme en GTD (r) que ha sido mi tabla de salvación en un entorno en el que hay mucho agobio, mucha presión y en el que es imposible llegar a todo: visitas, llamadas, mail, informes, consultas… y todo para ¡ya! (o para ayer)

Aunque siempre habrá mucho recorrido por delante y mucho aprendizaje que asimilar, me han brindado hace unos pocos años la posibilidad de compartir lo aprendido y así ayudar a algunas personas a que se organicen mejor, vivan su día a día con menos estrés y sientan que lo tienen todo bajo control.

Junto a 4 admirables compañeros Luis, Manolo, Sergio y Francisco, mantenemos y nutrimos el Podcast de Aprendiendo GTD y en Blog del mismo nombre cuyo tema central es precisamente la metodología GTD(r).
Sin aspavientos, sin pretensiones, vamos poco a poco transmitiendo cómo implementamos la metodología, los problemas que nos encontramos, cómo los resolvemos, cómo integramos la teoría en nuestro día a día y sobre todo, qué nos aporta.

De izquierda a derecha: Luis, Francisco, Sergio, Pablo y Manolo)

Esto nos ha llevado a cumplir juntos el episodio número 100 del podcast que excepcionalmente se ha emitido este pasado 30 de abril en directo por Twitch.

¿El truco? somos usuarios, sabemos por tanto ponernos en el lugar del que duda y entender perfectamente sus inquietudes, siempre estamos ahí nosotros o cualquier otro usuario para responder una duda, sin dogmatismos.

Si quieres saber más, te dejo enlace al grupo de Telegram, al Blog y por supuesto a nuestro Podcast que puedes encontrar en  iTunesiVoox, Spreaker y YouTube

En breve habrá importantes novedades.

Gracias a todos 😉

Indefensión Aprendida

A  dos grupos de estudiantes, de la misma clase, se les presentó una prueba que consistía en resolver 5 anagramas: encontrar una nueva palabra con las mismas letras que la palabra presentada.
Para el grupo uno, las 5 palabras presentadas tenían muy fácil solución. 
Para el grupo dos, las cuatro primeras eran irresolubles y sólo la quinta era tan fácil como se le había presentado al grupo uno.

¿Sabéis que pasó?

Que los miembros del grupo dos fueron incapaces de resolver la quinta prueba.
Se habían bloqueado y aunque era sencilla, no eran capaces de ver la solución.

El experimento es fácilmente replicable, se hizo infinidad de veces, incluso en directo en una charla TED

Esta respuesta, se puede dar en situaciones de violencia física, en situaciones de fracasos continuados, en situaciones de menosprecio reiterado, en entornos excesivamente controlados…
En psicología se llama “indefensión aprendida” y cuando se mantiene en el tiempo y se generaliza a muchas situaciones puede acarrear consecuencias graves:

«¿Para qué estudiar si siempre suspendo?» 
«¿Para qué buscar amistades si siempre me dicen que no?» 
«¿Para qué hacer cosas si siempre lo acabo estropeando todo?”
«¿Para qué intervenir si nadie me hace caso?» 

Quién primero describió este comportamiento fue el Dr Martin Seligman a finales de la década del los 60 del pasado siglo (antes de pasarse a la psicología positiva)
Realizó una serie de experimentos con perros que hoy serían difícilmente aceptables.
Lo que observó experimentalmente, fue que cuando un animal no es capaz de intervenir sobre algo que le causa dolor o sufrimiento, se acaba inhibiendo y deja de intentar responder / huir: Incluyo si  desaparecen las causas que inicialmente le impedían afrontar el problema, se mantiene en su postura de “no respuesta”.
Aquí sus conclusiones originales de Seligman.


La Indefensión aprendida, o adquirida, es una condición psicológica en la que un sujeto aprende a creer que está indefenso, que no tiene ningún control sobre la situación en la que se encuentra y que cualquier cosa que haga es inútil. Como resultado, el animal permanece pasivo frente a una situación displacentera o dañina, incluso cuando dispone de la posibilidad real de cambiar estas circunstancias.

Las situaciones de indefensión aprendida producen tres efectos cognitivos en las personas: refuerzan la creencia de que no hay posibilidad de controlar las situaciones desagradables, a pesar que esto no sea así; producen apatía y desmotivación, por lo que se dejan de intentar cambiar las cosas; y también afectan a los procesos de aprendizaje, porque cesan los intentos por encontrar nuevas vías de escape o de resolución.

En este video se puede ver una versión del experimento de los anagramas con un grupo de alumnos/as.

Mindful-NO-es

La sociedad occidental capitalista, consumista, siempre ávida de nuevas productos que vender y comprar, incorporó no hace mucho la meditación como ingrediente fundamental de mejora de nuestra experiencia vital.
Ya que la terminología vende, hay que aplicarle un cierto halo de misterio, algo oriental, místico, profundo, ritual… resultado: El Mindfulness, que podría traducirse como “atención plena”.
Término un tanto vago.
He buscado, intencionadamente, una definición más precisa de Mindfulness.
He encontrado cosas muy dispares, demasiado. Paso a enumerar, citando en cada caso link y a la fuente. He buscado también en asociaciones o grupos que promueven su práctica de manera oficial u oficiosa, quienes deberían tener clara “la cosa que promueven”.
He encontrado que Mindfullness es:

(1) “estar atento de manera intencional a lo que hacemos, sin juzgar, apegarse, o rechazar en alguna forma la experiencia. Es una práctica basada en la meditación vipassana” (Wikipedia)

(2) “El Mindfulness puede considerarse una filosofía de vida que incluye la práctica de la meditación” (Psicología y Mente)

(3) “Algo muy difícil de expresar con palabras; es ese momento de conciencia pura que se produce cuando nos damos cuenta de algo y que dura una fracción de segundo, pues enseguida la mente elabora y transforma esa experiencia» (Asociación Española de Mindfulness y Compasión)

(4) “Mindfulness, además de meditar, es vivir con ciertas actitudes de amabilidad, aceptación, compasión, no-juzgar, paciencia, mente de principiante, desapego, confianza, de las que hemos ido hablando en otros posts. Es una actitud personal ante la propia vida”  (Pilar Navarro Colorado – Consultora en Mindfulness)

(5) “Mindfulness permite reconocer lo que está sucediendo mientras está sucediendo, aceptando activamente el fluir de la experiencia tal cual se está dando” (Sociedad Mindfulness y Salud)

(6) “La Atención Plena nos ayuda a reconectarnos con nosotros mismos para aliviar el estrés” (Psicoactiva)

(7) “La práctica del mindfulness tiene el objetivo de mejorar la calidad de vida de las personas en unos términos muy concretos y de forma demostrable, dejando a un lado y sin entrar en filosofías, creencias y religiones personales” (Instituto Europeo de Psicología Positiva)

(8) “Las definiciones de mindfulness son desconcertantemente variadas” (El País – artículo)


Haciendo un esfuerzo por entender exactamente a qué se refieren y leyendo con calma todas estas fuentes, compruebo que los  nexos entre todas ellas son (a) que un vehículo para llegar al mindfulness es la “meditación” y (b) que se llega a un estado de “conciencia plena que nos permite reconocer lo que está sucediendo mientras está sucediendo» (sic)

Soy obstinado, por lo que recurrí a buscar entre literatura científica: algo experimental  y concreto tiene que haber.

¡BINGO! 

Parece que si hay algún estudio serio al respecto, aunque sus conclusiones no buscan agradar a nadie, sino confirmar hipótesis o no.
Más que un estudio, es un metaestudio realizado en 2018 por Ute Kreplin, Miguel Farias e Inti A. Bazil, y publicado en la prestigiosa revista Nature – Scientific Reports, con el título de The limited prosocial effects of meditation: A systematic review and meta-analysis.

Photo by Adrian Swancar on Unsplash

Resumen de las conclusiones:

Meditar / practicar Mindfulness (sea lo que sea), relaja, ayuda a desconectar, pero más allá de eso no aporta NADA.
No es mejor que relajarse viendo la televisión

La meditación no tiene ningún efecto significativo sobre el nivel de agresividad, los prejuicios o el grado de conexión social de quienes la practican […] La conclusión es que meditar no nos hace más empáticos ni menos agresivos que, por ejemplo, ver un documental de naturaleza.

Las conclusiones añaden:

Se identificaron cinco tipos de comportamientos sociales: compasión, empatía, agresión, conexión y prejuicio. Aunque encontramos un aumento moderado en la prosocialidad después de la meditación, un análisis posterior indicó que este efecto estaba calificado por dos factores: tipo de prosocialidad y calidad metodológica. Las intervenciones de meditación tuvieron un efecto en la compasión y la empatía, pero no en la agresión, la conexión o los prejuicios. […] Además, descubrimos que los niveles de compasión solo aumentaban bajo dos condiciones: cuando el maestro en la intervención de meditación era coautor del estudio publicado; y cuando el estudio empleaba un grupo de control pasivo (lista de espera), pero no activo.

El diario El Español hizo una buena reseña de este estudio ese mismo año (2018), aunque el título parece un tanto tendencioso y también Microsiervos le dedicó un bien documentado artículo al respecto.


Moraleja: una práctica que funciona como parte INDIVISIBLE de una religión (Budismo) no se puede aislar y exportar como subproducto de marketing de autoayuda, aprovechando las carencias de una sociedad falta de formación crítica y que abraza las propiedades mágicas que se atribuyen a cualquier práctica.

Farias y sus colaboradores advierten de que sus conclusiones "no invalidan las proclamas del budismo o de otras religiones sobre cómo sus creencias y prácticas pueden tener valor moral y el posible potencial de cambiar la vida de sus practicantes". De hecho, apuntan que Occidente ha malinterpretado el budismo apartándolo de su tradición religiosa para convertirlo en una especie de gimnasia mental: "líderes intelectuales de las religiones del sur de Asia han subrayado que, para la mayoría de las formas del budismo, el medio más valioso para alcanzar la profunda transformación personal no es la meditación sino el estudio de las sagradas escrituras”.

Retrospectiva prospectiva

Leyendo la magnífica newsletter de la Bonilista de finales de octubre me encontré con este concepto: “el Pre-Mortem”
El término fue acuñado en 1998 por Gary Klein, psicólogo y pionero en la investigación de cómo las personas tomamos decisiones en situaciones de alta incertidumbre, como un método de evaluación de riesgos.

Se trata de viajar en el tiempo, de jugar a hacer una retrospectiva prospectiva: “imaginar que nuestro proyecto ha fracasado total y estrepitosamente, para después intentar identificar qué circunstancias y decisiones nos llevaron al desastre.  

Frente al análisis post mortem que es obviamente a hechos consumados, el análisis pr-mortem es práctica poco extendida.
Tememos al fracaso y sólo planteárnoslo nos provoca sudores fríos, pero que posiblemente analizar estas posibilidades nos prepare de forma más sólida ante cualquier eventualidad, además de permitir que los equipos se cohesionen de manera más fuerte pues se crean ciertas complicidades.

Dejo un enlace para quién quiera leer un breve artículo al respecto del propio autor

Performing a Project Premortem


Daniel Kahnemann (junto con el frecuentemente ignorado Amos Tversky), dedicaron gran parte de sus investigaciones a identificar heurísticos y sesgos que precisamente nos condicionan en la toma de decisiones en situaciones de alta incertidumbre.

Kahneman y Gary Klein, fueron entrevistados en esta pequeña JOYA en inglés, que con cualquier herramienta online es sencillo de traducir correctamente.

ABOUT THE AUTHOR(S)

Daniel Kahneman is a Nobel laureate and a professor emeritus of psychology and public affairs at Princeton University’s Woodrow Wilson School. He is also a fellow at the Hebrew University of Jerusalem and a Gallup senior scientist. Gary Klein is a cognitive psychologist and senior scientist at MacroCognition. He is the author of Sources of Power: How People Make Decisions, The Power of Intuition, and Streetlights and Shadows: Searching for the Keys to Adaptive Decision Making.

2^n

Hace poco hablaba de cómo los heurísticos pueden afectar y condicionar nuestra toma de decisiones, y en algunos casos nos llevan a cometer errores, sesgos.
Hoy voy a describir otro componente con el que nos topamos cada vez con más frecuencia.

INDECISIÓN 
Cuando le damos vueltas y vueltas a algo y no damos el paso. Por mucho que quieras afrontarlo, te bloqueas.
Puede ser por miedo a meter la pata, a equivocarte, a las consecuencias, especialmente si crees que puedan ser negativas, a que anticipes que no haya vuelta atrás…

A esta indecisión se le llama en ciertos ámbitos “parálisis por análisis”.
Hay dos situaciones que favorecen que se produzca este fenómeno.

(1) el exceso de opciones entre las que elegir

Cuando había un sólo canal de TV la decisión era fácil: o lo veías o no.
Ahora, entre cientos de canales y varias plataformas de pago, cada una con una oferta “kilométrica”. Es frecuente escuchar eso de “no sé por dónde empezar”.

Más allá de la anécdota, se puede generalizar a muchos ámbitos.
Siempre queremos escoger “lo mejor”, y esto nos lleva lleva a analizar, y analizar y sopesar… sin que podamos tomar decisión alguna; siempre podemos darle una vuelta más.

(2) el exceso de planificación

Querer tenerlo todo anticipado, todas las opciones, todos los posibles imprevistos controlados.
Milimétrico.
Lógico, necesitamos minimizar la incertidumbre.
Pero las situaciones a controlar van a ir creciendo exponencialmente, a modo de tablero de partida de ajedrez.

Pues llegados a este punto hay dos opciones, sólo dos.
O sigues parado, analizando, o te mueves.

Motiva2 (parte II)

Que aquel tipo era un gran motivador es una opinión generalizada.
Que lo que provoca es un efecto pasajero, efímero, fugaz, es un hecho.

¿Por qué?

Usualmente asociamos estar motivados a tener ánimo, entusiasmo, a “venirnos arriba”.

Pero lo que provocan una charla de motivación al uso, no es motivación.
Una arenga, aunque sea amable, graciosa, no es motivación.

En todo caso levanta el ánimo produce euforia, potenciada además por el efecto de darse en grupo.

Una definición manida, pero no por ello menos certera es que la motivación es tener RAZONES (motivos) para hacer algo.
Nuestros motivos pueden ser más o menos materiales (hacer mi trabajo para cobrar a fin de mes, mejorar mi aspecto físico), más o menos espirituales (salvar el planeta), pero por mucho que desde fuera nos los repitan, hasta que no los hacemos propios, su efecto como motivador será efímero, por que el sistema 2 no puede estar continuamente doblegando al sistema 1 

¿Qué, cuándo empezamos al gimnasio de nuevo?

Motiva2 (parte I)

En el salón “Navascués” del hotel, seríamos casi 50 personas.
Sobre el escenario, el individuo se movía con aplomo, rebosaba seguridad.
Dinamismo, pausas dramáticas, bromas certeras, ritmo, ritmo…

El público se dejaba embelesar, de hecho lo deseaba. El ambiente invitaba a “venirse arriba”, cosa que sabía explotar magistralmente aquel sujeto.
Fue todo un lujo. Se hizo corta la conferencia. 

Lo comentamos una y otra entre el equipo mientras nos tomábamos unas cervezas. Salimos realmente motivados, todos.
Nos íbamos a “comer el mundo”.

Unas horas más tarde, ya en casa, le relataba este acontecimiento a mí pareja.
Intenté resumirle la sesión, pero no encontré las palabras; no era fácil explicarlo.
En realidad no recordaba nada en concreto, más bien era esa sensación de euforia, de poder, de fuerza… aún la sentía, aunque tengo que reconocer que se había desvanecido una buena parte… 
…pero claro, en casa y con las cosas del día a día, no es lo mismo.

Por cierto, que no se me olvide pasar mañana por la tintorería

¿Quién puso más?

Quizá la frase original debería haber sido “Todo lo que se puede medir, se puede mejorar”, pero en realidad fue algo más parecido a  “Lo que no se puede medir, no se puede mejorar” y eso es lo que ha calado.

De la física (William Thomson Kelvin) al liderazgo (Peter F. Druker) dicen casi idéntica frase.

En la mejora, la mejora personal, hay sin duda variables cuantitativas que son medibles.
Hay también variables cualitativas, que también en ocasiones son medibles.

Pero hay un tipo de variable que se escapa al control métrico y son las variables subjetivas.
Las variables subjetivas se pueden valorar, pero no son medibles y no admiten comparación más que con el propio sujeto, y a veces, ni eso.
Están sujetas a las expectativas que hayamos depositado, al estado de ánimo, al contexto…

Se cuantifican en valores tan personales con “es bastante”, “es suficiente” o “es demasiado” dónde no sólo cada persona puede considerar su significado de forma muy diferente a otra, sino que posiblemente para nosotros mismos tenga un valor distinto según de qué hablemos y según el día que lo digamos.

Estudié lo suficiente, 
He hecho bastante ejercicio por hoy 
Pongo mucho más en esta relación que mi pareja

Términos relativos, sin significado real, no comparables, vagos…

Sin embargo, esas valoraciones, serán las que nos lleven a tomar las decisiones que no permitan mejorar o no.

Lo subjetivo no es medible y sin embargo es lo que más condiciona nuestra decisiones y por ello, nuestro futuro.
Porque esas valoraciones son nuestras valoraciones.

¿Lo que no se puede medir no se puede mejorar? 

¡Manifiéstate!

No, no se trata de hacer espiritismo, ni tampoco de alentar oposición política.

Voy a comentar «La Paradoja de Abilene”.

El término (la expresión) fue acuñado por el doctor en psicología social (University of Texas, Austin) y profesor de la Universidad George Washington (Washington DC),  Jerry B. Harvey (fallecido en 2015) en un artículo publicado en 1974, aunque como él mismo escribió su origen está en una charla que dio el 9 de octubre de 1971 ”The Abilene Paradox: The Management of Agreement» (La paradoja de Abilene: la gestión del acuerdo). El nombre del fenómeno proviene de una anécdota que Harvey utilizó en aquel artículo para ilustrar las paradojas en lo que él denomina “empresas neuróticas” (sic)

La anécdota es la siguiente: 

La tarde de julio en Coleman, Texas (con una población de 5.607 habitantes) era especialmente calurosa: 40 grados según el termómetro de Walgreen's Rexall Ex-Lax. Además, el viento levantaba la tierra del oeste de Texas y lo arrastraba a la casa. Sin embargo la tarde seguía siendo tolerable, incluso potencialmente agradable. Había un ventilador en el porche trasero; había limonada fría; y finalmente, había entretenimiento: Dominó. Perfecto para las circunstancias. 

El juego no requería más esfuerzo físico que un comentario ocasional entre dientes: "Mezcladlas", y un movimiento sin prisa del brazo para colocar las fichas en la perspectiva adecuada sobre la mesa. En definitiva, todo apuntaba a una agradable tarde de domingo en Coleman, hasta que mi suegro dijo de repente "Subamos al coche y vayamos a Abilene a cenar a la cafetería".
Pensé: "¿Qué?, ¿ir a Abilene? ¿Cincuenta y tres millas? ¿Con esta tormenta de polvo y este calor? ¿Y en un Buick de 1958 sin aire acondicionado?"
Pero mi esposa dijo: "Suena como una gran idea. Me gustaría ir. ¿Y tú, Jerry?" Como mis preferencias no coincidían con las del resto, respondí: "Me parece bien", y añadí: "Sólo espero que tu madre quiera ir".
"Claro que quiero ir", dijo mi suegra. "Hace mucho tiempo que no voy a Abilene".
Así que nos metimos en el coche y nos fuimos a Abilene. Mis predicciones se cumplieron. El calor era insoportable. Estábamos cubiertos de una fina capa de polvo que se cimentó con la transpiración para cuando llegamos. La comida de la cafetería proporcionaba un material testimonial de primer orden para los anuncios de antiácidos.

Unas cuatro horas y 106 millas después volvimos a Coleman, acalorados y agotados. Nos sentamos frente al ventilador durante un largo rato en silencio. Entonces, tanto para ser sociable como para romper el silencio, dije: "Ha sido un gran viaje, ¿verdad?".
Nadie habló. Finalmente, mi suegra dijo, con cierta irritación: "Bueno, a decir verdad, no lo disfruté mucho y hubiera preferido quedarme aquí. Sólo fui porque todos vosotros, los tres estabais muy animados a ir. No habría ido si no me hubierais convencido".
No podía creerlo. "¿Qué quieres decir con 'todos vosotros'?" Dije. "No me pongas en el grupo de 'todos vosotros'. Estaba encantado de hacer lo que estábamos haciendo. No quería irme. Yo sólo lo hice por satisfaceros al resto. Vosotros sois los responsables".
Mi mujer parecía sorprendida. "No me culpes. Tú, papá y mamá erais los que queríais ir. Yo sólo les acompañé para ser sociable y tenerles contentos. Tendría que estar loca para querer salir con ese calor".
Su padre entró bruscamente en la conversación. "¡Diablos!", dijo.
Procedió a ampliar lo que ya estaba absolutamente claro. "Escucha, nunca quise ir a Abilene. Sólo pensé que podrías aburrirte. Me visitaste tan pocas veces que quise asegurarme de que lo disfrutaras. Hubiera preferido jugar otra partida de dominó y comer las sobras de la nevera".
Tras el arrebato de recriminación, todos nos sentamos en silencio. Éramos cuatro personas muy sensatas que, por nuestra propia voluntad, acabábamos de hacer un viaje de 106 millas a través de un desierto olvidado por Dios, a una temperatura similar a la de un horno y con una tormenta de polvo similar a la de las nubes, para comer una comida desagradable en una cafetería de mala muerte en Abilene, cuando ninguno de nosotros había querido ir. De hecho, para ser más exactos, habíamos hecho justo lo contrario de lo que queríamos hacer. Toda la situación simplemente no tenía sentido.
Al menos no tenía sentido en ese momento. Pero desde aquel día en Coleman, he observado, colaborado y formado parte de más de una empresa que se ha visto en la misma situación. Como resultado, han hecho un viaje de ida y vuelta o, en ocasiones, un viaje terminal a Abilene, cuando lo que realmente querían era ir a Dallas, Houston o Tokio. Y para la mayoría de esas instituciones, las consecuencias negativas de esos viajes, medidas en términos de miseria humana y pérdidas económicas, han sido mucho mayores que para nuestro pequeño grupo de Abilene.

Faltó comunicación.

Por un lado, circunstancias individuales: Con frecuencia, por ser condescendientes, o poco asertivos, o por falta de interés, o por creer que nuestra opinión no es válida, o sencillamente por miedo a ser criticados por disentir… creemos que no llevar la contraria, no manifestar nuestra opinión, o punto de vista ayuda a alcanzar un consenso.

Por otro lado circunstancias colectivas: Indefinición de roles, jerarquía difusa, falta de cohesión o confianza,

En cualquier caso, no comunicar se puede considerar un error. Se puede disentir y ceder, aún dejando clara nuestra oposición (matiza esto)

Sin saberlo, cuando no manifestamos nuestra opinión estamos limitando al grupo, menguando opciones y dejando pasar un montón oportunidades de opinar, debatir, contrastar, y por tanto enriquecer.

Moraleja: cuando se trata de un grupo es tan difícil gestionar los acuerdos como los desacuerdos