Duérmete niño…

Te van a operar.
Te van a operar igual que cada día se hace a  tantos miles de personas en todo el mundo en grandes hospitales, en pequeños hospitales, en clínicas…
En tu caso te van a poner anestesia general. Quizá Pentotal Sódico o quizá Propofol. Todo el proceso va a estar supervisado por un médico especialista, formado específicamente en eso, muy cotizado, de hecho escasean: el anestesista.
“No se preocupe, será un momento. Cuente desde diez a cero”

Diez, nueve, ocho…

Lo que igual no sabes, es que ni tu ni ellos tienen perfectamente claro cómo funciona la anestesia general.

Se va a provocar analgesia, inconsciencia y amnesia

Con variaciones, muchas, la anestesia está probada clínicamente desde 1844 y sólo años después se realizó en la primera  intervención en un paciente real y aunque hay datos de uso de sustancias precursoras desde 1275)  y nunca se supo desentrañar el misterio de cómo funciona exactamente.

Sabemos que funciona, sabemos algunas cosas, pero aún se siguen haciendo estudios para saber cómo.

El asunto de la anestesia en el cuerpo humano es algo curioso porque, a pesar de haber pasado 170 años, todavía no existe una explicación completa sobre ello. En pocas palabras: aún se mantiene un misterio.

Algo así como la IA  y su impenetrable black box: obtenemos un resultado, pero no sabemos cómo se ha producido.

Pierdes la consciencia, pero prácticamente todo lo demás sigue funcionando a la perfección o sea la anestesia actúa sólo sobre una parte del el sistema nervioso central, dejando intacta otra (el sistema vegetativo, tanto simpático como parasimpático).

Y en un momento dado ¡te despiertas!

Ante tal complejidad, deberían ser prudentes los adalides del área prefrontal, de la dopamina, del cerebrocentrismo… ya sabes BLACK BOX mejor analizar el entorno.