Tu cerebro piensa

Miniatura del diario «La Voz de Asturias»

¿Crees que tu cerebro piensa? ¿Es tu cerebro el que siente, el que decide, organiza, planifica…?
¿Eres tú quien reflexiona, o lo hace tu cerebro? ¿Tu no pintas nada?
De hecho podríamos decir que siempre es el cerebro el que piensa y siente, dado que toda nuestra vida mental está ligada a él.

Ciertas disciplinas parapetadas tras la denominación de “neuro-loquesea” , que suena muy bien, suelen difundir este tipo de creencias..
Pero NO. No eludas tu responsabilidad.
No es tu cerebro eres TU y tus circunstancias.

Descrita en el año 2003 por Maxwell Bennett y Peter Hacker (neurocientífico el primero y filósofo el segundo), la falacia mereológica de la neurociencia queda definida como la tendencia a atribuir en el discurso científico propiedades psicológicas al cerebro.

Mereológica, porque pretende atribuir a una parte propiedades que sólo son atribuibles al todo: Mi cortex visual no es el que ve, al igual que mi lóbulo frontal no es el que toma decisiones, no habla mi boca, no caminan mis pies. El que ve o el que toma las decisiones es el individuo en su totalidad.

Podría parece simplemente un error lingüístico, o incluso una figura literaria.
De hecho tomar la parte por el todo y viceversa  es un buen recurso retórico
Sin embargo puede tener consecuencias más allá de la simple confusión de términos, por ejemplo, buscar partes del cerebro responsables del pensamiento o de la toma de decisiones, al margen del individuo y lo que es per, conseguir que nos lo creamos.

Estoy gobernado por una fuerza incontrolada, que se rige por sus propias normas, una esencia que permanece intacta, que me es ajena y es dueña de mis actos.

Por suerte nos queda la Filosofía que aporta una visión holística del individuo.

Retrospectiva prospectiva

Leyendo la magnífica newsletter de la Bonilista de finales de octubre me encontré con este concepto: “el Pre-Mortem”
El término fue acuñado en 1998 por Gary Klein, psicólogo y pionero en la investigación de cómo las personas tomamos decisiones en situaciones de alta incertidumbre, como un método de evaluación de riesgos.

Se trata de viajar en el tiempo, de jugar a hacer una retrospectiva prospectiva: “imaginar que nuestro proyecto ha fracasado total y estrepitosamente, para después intentar identificar qué circunstancias y decisiones nos llevaron al desastre.  

Frente al análisis post mortem que es obviamente a hechos consumados, el análisis pr-mortem es práctica poco extendida.
Tememos al fracaso y sólo planteárnoslo nos provoca sudores fríos, pero que posiblemente analizar estas posibilidades nos prepare de forma más sólida ante cualquier eventualidad, además de permitir que los equipos se cohesionen de manera más fuerte pues se crean ciertas complicidades.

Dejo un enlace para quién quiera leer un breve artículo al respecto del propio autor

Performing a Project Premortem


Daniel Kahnemann (junto con el frecuentemente ignorado Amos Tversky), dedicaron gran parte de sus investigaciones a identificar heurísticos y sesgos que precisamente nos condicionan en la toma de decisiones en situaciones de alta incertidumbre.

Kahneman y Gary Klein, fueron entrevistados en esta pequeña JOYA en inglés, que con cualquier herramienta online es sencillo de traducir correctamente.

ABOUT THE AUTHOR(S)

Daniel Kahneman is a Nobel laureate and a professor emeritus of psychology and public affairs at Princeton University’s Woodrow Wilson School. He is also a fellow at the Hebrew University of Jerusalem and a Gallup senior scientist. Gary Klein is a cognitive psychologist and senior scientist at MacroCognition. He is the author of Sources of Power: How People Make Decisions, The Power of Intuition, and Streetlights and Shadows: Searching for the Keys to Adaptive Decision Making.

Cerebrocentrista

Soy un sujeto bastante elemental.

Rallando lo simple, diría.

Tan simple que sólo tengo 2 neuronas funcionales.

Una es impetuosa, decide a la velocidad del rayo, plis plas, un poco caprichosa, le gusta la juerga y todo lo ”chungo”, con frecuencia me busca problemas.

La otra se toma las cosas con calma, le da vueltas a todo, sopesa, evalúa… un auténtico peñazo.

A veces se activa sólo la primera: genial. Pim pam pum, hecho y a otra cosa mariposa.

A veces se activa la segunda y toca esperar, una vuelta y otra y otra… hasta que decide, pero la cosa suele acabar bien.

Otras veces, se activan las dos al tiempo. O se activa una y al poco de activa la otra para jorobar. Y claro se arma el lío. Discusiones, peleas… a veces se zurran; unas veces gana una, otras veces gana la otra. Incluso en alguna ocasión llegan a un acuerdo en el que ambas ceden un poco.

Pase lo que pase yo lo acepto con deportividad y para qué negarlo, con cierta resignación. No me queda otra.

Al fin y al cabo ¿quién soy yo para entrometerme en lo que decidan mis neuronas?

¿Qué pinto yo en todo esto?