Pregunta cargada

Alexa, ¿tienes el micrófono desconectado? 

Si Alexa fuese real, debería optar por callarse y hacerse la sorda, ya que tanto si contesta de forma negativa como positiva, admitiría que estaba escuchando.
La inocente pregunta, es una “pregunta cargada” (loaded question), un tipo de falacia informal.
En la falacia informal el error (el truco) es de contenido y no de construcción en cuyo caso hablamos de falacias lógicas o falacias formales)
Las falacias, todas, se utilizan para sacar alguna ventaja. Una pregunta cargada provoca inmediatamente la puesta a la defensiva del interlocutor.
Supongo que te habrás imaginado ya que es muy utilizado en debates, entrevistas, ya que consigue descolocar al oponente, o bien hacerle titubear y que admita sin querer las cuestiones implícitas en la pregunta, o bien hacerle que se moleste, se enfade y pierda los papeles.

Madeleine Albright, la embajadora de Estados Unidos ante las Naciones Unidas de 1993 a 1997, cayó en la trampa de responder a una pregunta cargada, y más tarde se arrepintió de no haberla rebatido durante el programa de televisión 60 Minutes, el 12 de mayo de 1996. El reportero le preguntó sobre los efectos de las sanciones de Naciones Unidas contra Irak: "Hemos oído que han muerto medio millón de niños. Es decir, son más niños que los que murieron en Hiroshima. Y, ya sabe, ¿merece la pena el precio?". En lugar de cuestionar este número de muertos no atribuido, o cuántos de ellos se debieron a las sanciones, Madeleine Albright dijo: "Creo que es una elección muy dura, pero el precio, creemos, vale la pena". Más tarde escribió sobre esta respuesta:

Debí estar loca; debería haber respondido a la pregunta reformulándola y señalando los defectos inherentes a la premisa que la sustenta. ... En cuanto hablé, deseé poder congelar el tiempo y retirar esas palabras. Mi respuesta había sido un terrible error, precipitada, torpe y equivocada... Había caído en una trampa y había dicho algo que simplemente no quería decir. Eso no es culpa de nadie más que mía.

Fuente

La pregunta debe versar sobre un asunto no verificado ni contrastado, asumir implícitamente un argumentario y facilitar que la respuesta pueda ser simple.
De esta manera cualquiera que sea la respuesta elegida por nuestro interlocutor, estará dando como válido el argumento implícito.

una pregunta cargada tal como se usa en un interrogatorio es una pregunta que contiene ciertos postulados de forma que cuando el demandado da una respuesta directa a la pregunta, da por buenas las sospechas que están en juego y que son perjudiciales para sus intereses o los intereses de alguien que actúa como testigo. Por ejemplo, la pregunta: «¿Dónde escondiste el arma?», presupone que el demandado tenía un arma.

Douglas N., Walton, a Pragmatic Theory of Falacy (1995), University of Alabama Press.

La pregunta cargada busca provocar una reacción emocional.
Por eso, manteniendo la cabeza fría, es fácil escabullirse, cuestionando la suposición que hay detrás de la pregunta,
Como en otras falacias, las preguntas cargadas también son algo cotidiano.
Fíjate en estos ejemplos, no olvides que están dando por supuestas cosas que no tienen por qué estar sucediendo, seguro que en todas encuentras el truco. Puede que incluso alguno te resulte familiar:

¿A quién culpas cuando tus proyectos fracasan?	
¿Te resulta difícil ocultar tu incompetencia?
¿Planeas renunciar a tu puesto antes de que te despidan?
¿De verdad crees tus propias mentiras?	
¿Lo va a pagar en efectivo o con tarjeta? [el vendedor te transmite que ya has decidido comprar]
¿Te sientes culpable por tu situación privilegiada?
¿Cuál de tus malos hábitos es el peor?	
¿Con qué frecuencia dices cosas sólo para herir los sentimientos de la gente?
¿Te arrepientes de todas tus malas decisiones?
¿Tu inestabilidad emocional tiene origen en tu infancia?
¿Votarás por ese proyecto de ley que destruye el trabajo?	
¿Por qué dejas que los demás piensen por ti?
¿Tu equipo está de acuerdo con tu bajo rendimiento?	
¿Siempre llegas tarde a las reuniones por un problema personal?
¿Cuántas veces hiciste trampa en tus exámenes?	
¿No ves que la gente se molesta cuando eres irrespetuoso con ellos?
¿Por qué estás enfadado? ¿Qué te pasa?
¿Alguna vez te tomas las cosas en serio?
¿Con qué frecuencia actúas para llamar la atención?
¿Cómo puedes seguir a ciegas a la multitud?	
¿Cuándo te hiciste tan infeliz?	
¿Consigues dormir bien por las noches? [asume una conciencia culpable]

Falacias

Hoy quiero hablar de las falacias.

En la corta vida de este Blog nunca recurrí al diccionario de la RAE, ni a ningún otro diccionario de la lengua.
El motivo es obvio para mí: carecen en sus explicaciones (definiciones) de la parte enciclopédica, por tanto contextual, lo que deja las explicaciones desprovistas de justificación.
Vamos a comprobarlo. Esta es la definición de «falacia» en 2 prestigiosos diccionarios

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Diccionario General de la Lengua Española Vox
Nombre femenino (formal)
Engaño o mentira que se esconde bajo algo, en especial cuando se pone de manifiesto su falta de verdad

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Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua
Del lat. fallacia
1. f. Engaño, fraude o mentira.

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Quizá muchos arqueéis las cejas diciendo: “eso, una falacia es una trola… ¿dónde está el misterio?”

El misterio está en entender entonces por qué se clasifican las falacias desde 400 años antes de cristo (de hecho hasta se suelen nombran en latín), por qué se analizan y se desmenuzan, por qué se explican; en resumidas cuentas: si son sólo mentiras ¿qué aporta estudiarlas en detalle?
¿Resolvemos el misterio?

La falacia, más que una simple mentira, es un engaño
Es una treta, una artimaña, es una argumentación errónea disfrazada de verdad.
Que nos la intentan colar de forma sibilina, vamos.

En propiedad deberíamos decir “argumento falaz”.

Desde la Grecia Antigua, los Sofistas, enseñaban a los jóvenes discípulos el arte de la retórica, basada en la oratoria y la persuasión, con la finalidad de convencer a los demás (incluso con engaños) y que pudiesen así dedicarse a la política (sofismas)

Unos años después Aristóteles (también lo hizo Platón), para refutarles, ya clasificó en sus Refutaciones sofísticas trece tipos de falacias.
Hablamos de 300 y 400 a. C.

Si de partida el argumento tiene como finalidad engañar, hablaremos de sofisma.
Si no es una falacia.
En ambos casos, es muy importante conocerlas, para descubrir los intentos de manipulación verbal.
Las falacias están presentes, contaminando, todas las áreas en las que la argumentación y la persuasión sean el objetivo: política, derecho, periodismo, mercadotecnia, divulgación y por supuesto, hoy día en todos medios de comunicación o red social, profesional o amateur. 
Y buscan sacar ventaja. Quizá te suene familiares muchas de estas situaciones:

Cuando se desacredita a una persona, se busca invalida todos sus argumentos, independientemente de que pueda tener razón.
Cuando presentas una correlación deliberadamente como si fuese causalidad
Cuando planteas como dicotomía algo que realmente no lo es
Cuando presentas como bueno algo, debido a que es complicado demostrar su falsedad
Cuando apelas a la mayoría para justificar algo

… «Ad hominem», «Ad verecundiam», «Ad populum», , «Ad ignorantiam», «Ad consequentiam»…
No te vas a librar, explicaré algunas de ellas próximamente.