Indefensión Aprendida

A  dos grupos de estudiantes, de la misma clase, se les presentó una prueba que consistía en resolver 5 anagramas: encontrar una nueva palabra con las mismas letras que la palabra presentada.
Para el grupo uno, las 5 palabras presentadas tenían muy fácil solución. 
Para el grupo dos, las cuatro primeras eran irresolubles y sólo la quinta era tan fácil como se le había presentado al grupo uno.

¿Sabéis que pasó?

Que los miembros del grupo dos fueron incapaces de resolver la quinta prueba.
Se habían bloqueado y aunque era sencilla, no eran capaces de ver la solución.

El experimento es fácilmente replicable, se hizo infinidad de veces, incluso en directo en una charla TED

Esta respuesta, se puede dar en situaciones de violencia física, en situaciones de fracasos continuados, en situaciones de menosprecio reiterado, en entornos excesivamente controlados…
En psicología se llama “indefensión aprendida” y cuando se mantiene en el tiempo y se generaliza a muchas situaciones puede acarrear consecuencias graves:

«¿Para qué estudiar si siempre suspendo?» 
«¿Para qué buscar amistades si siempre me dicen que no?» 
«¿Para qué hacer cosas si siempre lo acabo estropeando todo?”
«¿Para qué intervenir si nadie me hace caso?» 

Quién primero describió este comportamiento fue el Dr Martin Seligman a finales de la década del los 60 del pasado siglo (antes de pasarse a la psicología positiva)
Realizó una serie de experimentos con perros que hoy serían difícilmente aceptables.
Lo que observó experimentalmente, fue que cuando un animal no es capaz de intervenir sobre algo que le causa dolor o sufrimiento, se acaba inhibiendo y deja de intentar responder / huir: Incluyo si  desaparecen las causas que inicialmente le impedían afrontar el problema, se mantiene en su postura de “no respuesta”.
Aquí sus conclusiones originales de Seligman.


La Indefensión aprendida, o adquirida, es una condición psicológica en la que un sujeto aprende a creer que está indefenso, que no tiene ningún control sobre la situación en la que se encuentra y que cualquier cosa que haga es inútil. Como resultado, el animal permanece pasivo frente a una situación displacentera o dañina, incluso cuando dispone de la posibilidad real de cambiar estas circunstancias.

Las situaciones de indefensión aprendida producen tres efectos cognitivos en las personas: refuerzan la creencia de que no hay posibilidad de controlar las situaciones desagradables, a pesar que esto no sea así; producen apatía y desmotivación, por lo que se dejan de intentar cambiar las cosas; y también afectan a los procesos de aprendizaje, porque cesan los intentos por encontrar nuevas vías de escape o de resolución.

En este video se puede ver una versión del experimento de los anagramas con un grupo de alumnos/as.

Locus por el control

¿Crees que cuando algo “tiene que pasar” efectivamente pasa?

¿Crees que conseguir un buen trabajo depende de estar en el sitio correcto en el momento correcto?

¿Crees que la personalidad está determinada por la herencia?

¿Crees que es imposible controlar a los políticos?

En 1966 el psicólogo Estadounidense Julian B. Rotter propuso el «locus de control» como otro rasgo de personalidad en su teoría del Aprendizaje Social

“Si la persona percibe que el acontecimiento es contingente con su conducta o sus propias características relativamente permanentes, se ha dicho que es una creencia en el control interno”; en cambio, “cuando un refuerzo es percibido como siguiendo alguna acción personal, pero no siendo enteramente contingente con ella, es típicamente percibido, en nuestra cultura, como el resultado de la suerte, y en este sentido se ha dicho que es una creencia en el control externo”.

—Rotter, 1966

En otras palabras:

Si crees (da igual que sea así realmente, lo importante es que lo percibas así) que lo que pasa se debe en general a lo que haces (crees ser en parte dueño, crees ejercer el control) tu locus de control será interno, y si consideras que hagas lo que hagas pasará “lo que tenga que pasar” tu locus de control será externo

Por un lado tendríamos capacidad-esfuerzo, por otro lado suerte-azar

Fíjate en estos casos extremos y un tanto forzados, en los que contrapongo personalidades con locus de control externo y locus de control interno


Me han suspendido el exámen, era muy difícil.

Lo he preparado, he estudiado, he ido a una academia, utilicé técnicas de estudio

El jefe me tiene manía, nunca progresaré en este empleo

Mi constancia y esfuerzo me ha llevado a conseguir el ascenso

Ese coche es demasiado caro

Voy a ahorrar para comprarme el coche que me gusta

Siempre llego tarde por culpa del tráfico

He llegado tarde porque he salido muy justo de tiempo


Aunque hay alguna controversia, se atribuyen unas características de comportamiento en función de en qué extremo se posicione una persona

Las personas más cercanas a locus de control interno:

  • Rinden mejor de forma autónoma, sin estar recibiendo instrucciones 
  • Suelen ser más exitosos en el ámbito laboral, trabajan mejor y se relacionan mejor
  • Se suelen responsabilizar de sus acciones 
  • Son menos influenciables por las opiniones de los demás 
  • Tienen un sentimiento alto de autoeficacia o autoconfianza 
  • Se sienten seguros ante los desafíos
  • Suelen ser más sanos (son más responsables con la alimentación, cuidados, ejercicio)
  • Suelen ser más felices e independientes 

Las personas más cercanas a locus de control externo:

  • Suelen tener menos éxito laboralmente (menor esfuerzo)
  • Creen que los acontecimientos son fruto de la suerte, el destino o las acciones de otros 
  • No creen, por tanto, que puedan cambiar las situaciones adversas
  • Son más propensos a sufrir indefensión aprendida
  • Son menos felices 

En cualquier caso, a todo se aprende y sea cual sea tu caso, quizá lo mejor sea identificar, prevenir y si interesa elaborar estrategias que te permitan modificar tu “locus de control”.

Te propongo jugar, te propongo que te midas, si quieres. No te resultará difícil encontrar una escala; pero para ponértelo más fáil de dejo un enlace… no hagas trampas.

Escala de Locus de Control de ROTTER – La Fundación Universidad de las Américas, Puebla (UDLAP)


Tesis Doctoral de Diego de Jesús Vicente Cortés Acerca de la influencia de la autoestima, la autoeficacia y el locus de control en el rendimiento académico.

Si quieres, puedes

Si quieres puedes.

No lo has intentado con todas tus fuerzas

Él / Ella lo ha logrado

Lo que te sucede es responsabilidad tuya

Con esa actitud enfermarás

Calm

No te dejes engañar

Aunque quieras, puedes “no poder”; aunque quieras, puede que no puedas

No importa si te lo dice un psicólogo, un coach, un vendehumos o un cantamañanas. 

Querer es una condición necesaria, pero no suficiente.

Creer que puedes conseguir todo lo te propongas, sin más, sólo te va a llevar a frustraciones. Hay que poner muchos medios, muchos recursos y no siempre se tienen.

La fe NO mueve montañas. El empeño ciego malgasta recursos. La falta de resultados produce frustración y por tanto, ira o desánimo.

La vacuna: conócete a ti mismo, se consciente de tus virtudes y se consciente de tu limitaciones, estudia tu entorno y adáptate a él. Da un paso más allá vuelve a estudiar tu entorno, lo que te rodea y a quienes te rodean y trata de que también se adapten un poco a ti.

Cada uno cede un poco para encajar mejor con el otro.

El resultado, posiblemente te resulte sorprendente. 

Quizá consigas un perfecto equilibrio entre expectativas y éxitos. Quizá tu balanza obtenga el equilibrio que quieres en cada empresa que inicies. Un balance correcto entre esfuerzo y resultados.

Verás que buenas sensaciones y quizá en la próxima ocasión te apetezca dar un paso más.

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Influence of psychological coping on survival and recurrence in people with cancer: systematic review

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