Aula 01

La Facultad ocupaba un antiguo colegio mayor.

Era por tanto un edificio singular, con muchos recovecos, escaleras, sótanos. Tenía varias terrazas, planta baja y tres alturas

En uno de aquellos sótanos hubo una vez una cocina. Una enorme cocina.

Tenía unos ángulos imposibles. Allí la geometría, se había dado de bruces contra la estética.

Pero se había convertido en aula. El Aula 01

Sus infinitas paredes, como cocina que habían albergado, estaban cubierta de azulejo blanco desde el suelo hasta el techo.

Sus muchos recovecos, hacían que desde bastantes sitios fuera imposible ver al profesor. Generalmente no era problema. Podríamos caber bien unas ochenta personas. Quizá cien si algunas se resignaban a escuchar sin ver.

Pero había 2 días especiales a la semana. Se percibía mayor bullicio.

Esos días en el Aula 01 había demasiadas cara desconocidas, gente de otros cursos, gente “de fuera”, gente sentada en el suelo, gente abarrotando por pasillos, gente de pie pegada a las paredes azulejadas, gente curiosa, expectante

Doscientas cincuenta personas en un aula en el que no solía haber más de cien.

Se notaba que no todos eran estudiantes, por el aspecto, por edad, por las formas.

Y allí cual estrella desgarbada aparecía el filósofo. Aparecía Gustavo Bueno, que semana tras semana, durante 3 años nos deleitó, enseñándonos a cuestionarnos todo para encontrarle así el sentido a todo.

Deconstruir para reconstruir.

Ir y volver para volver a ir, pero la segunda vez, con fundamento.

Conocimiento.

Gnoseología.

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