Tiempo

Las herramientas de las que los “currantes” disponemos hoy día, nos invitan a hacer más en menos tiempo.
Digo “nos invitan”, aunque en muchos casos podría decir “nos obligan” ya que esas herramientas que bien usadas deberían facilitarnos la vida, en realidad nos esclavizan y quienes mandan, los jefes, lo saben y o lo aprovechan o hacen la vista gorda
A quienes se encuentran en esta situación, al final del día, agotados, le queda al menos la satisfacción de haber despachado todo lo que se les puso por delante.

DESPACHADO

Despachado. Eso suena a quitarse de en medio los asuntos a cualquier precio, ya sabes, son tantas las cosas que hay que hacer.
No es sólo una cuestión de tiempo (de falta de tiempo)

Si llamas a cualquier servicio de atención al cliente asumes que te va a “saltar la maquinita
Anticipas (y luego constatas) que hay demasiadas probabilidades de que no encuentres solución a tu problema. Puede que te enfurezcas, pero te resignas.
La máquina tiene tiempo y lo aprovecha.
Tu no.
Ella gana.

En la ecuación hay otras variables y hay que contemplarlas todas
Si lo analizas, la máquina te contesta siempre, te dedica tiempo, pero ni te escucha, ni te entiende, ni te resuelve.
TE DESPACHA
Y tu sigues con el problema, más enfadado y frustrado.

Y no quieres ESO para tus clientes.

Vale, ves por dónde voy.
No es bueno quitarse de encima los asuntos, pero claro, vamos a cien por hora.

Veamos.
¿Qué pasaría si en el día a día no tuviésemos acceso permanente a las herramientas digitales y viviésemos en “quasi analógico”? 

¿Hay una urgencia?
Perfecto. Hay que estar preparado y tener un plan de contingencias. Se responde y se afronta.

Pero en el resto de los casos, el 90%, lo más probable es que sólo pudieses tomar nota, es más probable que te tomases las cosas con tranquilidad, y ya que no vas a poder hacer nada de forma inmediata, tu cometido se limitaría a escuchar y entender al interlocutor.
Seguramente tu cliente siendo consciente de la situación no esperará tampoco solución instantánea.
Es más, es probable, que se permita explicarte mejor las cosas, hasta es posible que reflexionéis conjuntamente acerca de si el problema es problema, de cómo afrontarlo.
Es posible que transmitas tranquilidad, calma, que transmitas sensación de tener las riendas.
Podrás REFLEXIONAR, por lo que seguro que la solución, la propuesta, lo que sea que necesitaba este cliente, aunque tarde unas horas o unos días más, será mucho más satisfactoria.

En estos casos, menos es más

La herramienta es la que es, la usas tu y tu decides cómo. 
El cliente se comporta en función de expectativas, pero al cliente también se le educa: si se acostumbra a respuesta instantánea, esperará respuesta instantánea; Pero cuando compruebe que el fuego lento proporciona mejores resultados, aprenderá a adaptarse a tus ritmo.

Así aunque lleves contigo todos los cachivaches y artilugios, haz creer que vives en analógico.

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